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Mi amado míster B.

  • Paginas9
  • AutorLuis Corbacho
  • Valoración9

Sinopsis

«Luis es el hombre al que más ha querido.»Jaime BaylyLa historia tal como lee : gay de cronista argentino joven enamora completamente de escritor peruano maduro, bisexual y separado, padre de 2 hijas, aquello aparte de lograr el éxito (en especial entre las mujeres de uno alguna edad) con sus triunfos de novelas de la ciudad de Miami merced a la T.V. Una relación compleja por el hecho de que a la estrella le repele el compromiso de palabra.La historia tal como es preciso de leerlo: el B de los escondrijos de título a Brown, F. Brown, mas es asimismo la primera letra del apellido del que es «amigo íntimo» del autor en la vida real, hombre mediático y escritor, finalista del Planeta de Recompensa 2005: J. Bayly. El que, afirmó era de paso, lejos para enojar por la imagen que ofertas de Corbacho del L. de él, semeja para gozar con su fama creciente mala:«En la novela, F. Brown no queda como un hombre virtuoso. A mí esto no me molesta mas me divierto y apreciarlo a él. Soy mucho peor que Brown, por qué razón jamás aguardaría que alguien hizo una mina retrato literario que fue el de un hombre ejemplar. Por ende entiendo que L. ha hecho una mina representación insolente.»Los amantes de las confianzas van a sentir , entonces , satisfechos. Pese a que de ya debe quedar prueba que Mi amado míster B. Es considerablemente más que una confesión mera: esto es un trabajo obscena, valiente, pegadiza en ocasiones como una canción del verano, desoladora a otros les agrada el más tristes del tangos.Luis escribe con desenfado de tal modo que M., que jamás deja para ser mismo, explicarlo a nosotros todo con la lozanía y el naturalidad de su irreprimible de España de la ciudad de Buenos Aires, trufado de modismos porteños. Mas esto desenvoltura no escondo el desengaños. La vida en el famosfera a qué accesos de la mano de F. puede parecer un baile eterno y espléndido de glamour, sofisticación y artificio, y M.-la mariposa siente irremisiblemente atraído por sus luces, mas la relación con alguien aquello es y no es («bisexual las pelotas»), aquellos restos pese a que siempre y en toda circunstancia a punto para partir («porque me debo dedicar a las chicas, igual me doy pena, te extraño tanto») no es sencillo. Menos para un veinteañero que vidas quietas con sus progenitores y que, tras ser seducidos, tras mil requiebros, confiesa enamorado.