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La marca del editor

  • Paginas6
  • AutorRoberto Calasso
  • Valoración6

Sinopsis

En un periodo de aplanamiento de las categorías, de acceso simple a una biblioteca universal supuesta digitalizada (de verdad, fragmentaria y anárquico), el editor tiende para ser visto como un intercesor superfluo entre el escritor y el lector. Este volumen breve de R. Calasso viene a refutar punto por apuntar aquello y otros fallos graves del paladines de la inmediatez, la velocidad y el desempeño monetario como categorías absolutas.

Apoyado en su situación inusual, en el cruce entre el editor grande ? Dirige desde hace muchos años un sello italiano tan reputado como Adelphi, una referencia internacional? Y el escritor de cultura enorme y agudeza crítica ?Para mentar solo sus últimos trabajos, ha escrito reserva ya tradicional en Kafka, Baudelaire, Tiepolo y en la mitología hindú (todo publicaron por Anagrama)?, Calasso adopta una situación lúcida y comprometido, argumentado y aprobado por su paseo propio.

En qué momento glosando la figura de los editores europeos grandes y americanos del siglo veinte, Calasso muestra la relevancia definitiva que sellos como Gallimard, Einaudi, Suhrkamp o bien Farrar, Straus & Giroux ha tenido en la capacitación de un criterio y un lector público, en la legislación y la separación del grano de la paja exactamente en qué a la literatura refiere. Calasso Arguye su idea de «la edición como género literario»: un editor del apellido al que pertenece es un buscador de «libros únicos», es alguien aquello escribe, con los libros que publica, el libro mejor de todo: su catálogo, aquello es al tiempo su autobiografía.

Por consiguiente, delante de la idea de quienes desean manejar la edición como una industria cualquiera, estos espectáculos de libro, al tiempo con finura y contundencia, la relevancia del editor que defiende y cultiva su marca. Sin qué todo achata en una categoría única: el del entretenimiento simple y el veloz olvida.

No es una apelación más baja la senda que hace Calasso por su memoria propia, por las personalidades grandes con qué tratados, ningún únicos del campo editorial, mas asimismo, claro, del literario; en este aspecto, es inmejorable el retrato que indicios acá, por servirnos de un ejemplo, de Thomas Bernhard.

La marca de la editora puede leer como una continuación de 100 letras a un ignoto, el libro con qué, por medio de los textos del contracubiertas escritos para los libros de Adelphi, Calasso inauguró a sus memorias les agrada el editor. La marca de la editora completa el esbozo de un paseo inusual, el de un apellido aquello ha formado nuestra sensibilidad y nuestra cultura, y que ahora más que jamás precisa nuestro reconocimiento.