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El otoño del comisario Ricciardi

  • Paginas8
  • AutorMaurizio de Giovanni
  • Valoración8

Sinopsis

Finales de octubre de mil novecientos treinta y uno. El Día de Todas y cada una de las aproximaciones de Santurrones y en lluvias de Nápoles tal y como si la naturaleza deseó transformar en la cortina de fondo amoldada para la tristeza del instante. A la primera hora de la mañana, sentado en la escalera de alguna escalera que lleva a Capodimonte, alguien descubre el cadáver de un chico: los restos de cuerpo pequeños sentaron, compuestos, semeja que la muerte tiene querido respetar su dignidad. A su lado descansa un cánido. Las lonas que cubierta el cuerpo del chaval y su cara consumieron charlar por él solo de desgracia y soledad.

Un estudioso cualquiera habría pensado en una muerte natural por inanición, mas el comisario Ricciardi piensa que hay algo aquello no cabido en las investigaciones rutinarias que prosigue, y la necropsia no más de confirmar lo que Ricciardi ya había intuido.

De esta forma, descubriremos que el muchacho tuvo la visita de una suerte de madrina de hada que de tiempo exactamente en qué venga para recoger él en un turismo grande, le dedicó un tanto horas de distracción, y acostumbró a para darle ciertos galletas exquisitas que el muchacho comió con devoción. Finales de octubre de mil novecientos treinta y uno.

El Día de Todas y cada una de las aproximaciones de Santurrones y en lluvias de Nápoles tal y como si la naturaleza deseó transformar en la cortina de fondo amoldada para la tristeza del instante. A la primera hora de la mañana, sentado en la escalera de alguna escalera que lleva a Capodimonte, alguien descubre el cadáver de un chico: los restos de cuerpo pequeños sentaron, compuestos, semeja que la muerte tiene querido respetar su dignidad. A su lado descansa un can. Las lonas que cubierta el cuerpo del chaval y su cara consumieron charlar por él solo de desgracia y soledad.

Un estudioso cualquiera habría pensado en una muerte natural por inanición, mas el comisario Ricciardi piensa que hay algo aquello no cabido en las investigaciones rutinarias que prosigue, y la necropsia no más de confirmar lo que Ricciardi ya había intuido. De esta manera, descubriremos que el chaval tuvo la visita de una suerte de madrina de hada que de tiempo exactamente en qué venga para recoger él en un turismo grande, le dedicó un tanto horas de distracción, y acostumbró a para darle ciertos galletas exquisitas que el muchacho comió con devoción.