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El incongruente

  • Paginas7
  • AutorRamón Gómez de la Serna
  • Valoración7

Sinopsis

A G.

del Serna, pontífice del vanguardismo de España, le debe un arte de novelar el subversor exactamente en qué el razonamiento pierde su relevancia para cederlo al tema, alrededor del que teje un texto atomizado y infestado de chispeantes greguerías.

Entre las novelas ramonianas, fragmentarias y también ingeniosos, El incoherentes es el primero que poses con claridad y humor el tema del inconsistencia y sinsentido de la vida, aquello va a ser el de las novelas futuras y «sombrías de la nebulosa»: «El novelista» (mil novecientos veinticinco), «Rebeca!» (mil novecientos treinta y seis) y «El hombre perdido» (mil novecientos cuarenta y ocho). Acá, G.

ve inficionado por «el mal del siglo, la incongruencia», de su nacimiento en una función de ópera hasta el momento en que, tras una serie de desatinadas peripecias, mucho eróticas, casa y con este pone fin al caos y el delirio.

La imagen descompuesta y también irracionales de la realidad semeja vinculada tanto con el cosmos opresivo de Kafka cuando con el vindicación surrealista del subconsciente, el sueño y la posibilidad, pese a que R. adelanta ciertos años a estas manifestaciones. En verdad, la novela refleja un sentimiento extendido de inseguridad y también inseguridad, de disolución de las doctrinas y concepciones del mundiales aquello tuvo estado válido hasta los albores del siglo veinte. A la experimentación formal con técnicos como el collage o bien el desmenuzamiento del alegato escuetamente unidades textuales, agrega el causticidad en la crítica de las convenciones, la ensaltación del juego y el deseo y una ocupación incisiva y grave del humorismo. En palabras de Cortázar: «Bien R., al prologar este libro, en recordarnos que es ?Un primer grito de escapada en la literatura libresca al empleo?. Este indefinible novela, donde episodios cerrados y abrió al tiempo como los caracoles participan del cuento, el poema y la biografía, acepta para ser leído en cualquier punto de su transcurso, no termina jamás y está comenzando a cada página, saltando de un mundial a otro planeta, de un tiempo a otro tiempo, mientras que el ligero y algo G.

triste ?Hecho daño de incongruencia mágica? Confunde cuadros con espéculos (y espéculos de sospechosos en los cuadros), descubre playas llenas de pisapapeles y mujeres enamoradas, y vive una vida de versista involuntario para el que la poesía penetra en las cosas antes que aquello en los versos».